lunes, 30 de noviembre de 2009

THE TREE OF THE MILL.


foto de ruina cortesía de Carolina Wilches.
para Maura Bernal.

Un rostro donde repetir esas expresiones con las que se quiere alumbrar toda la vida, un mill tree donde se muelen las ausencias, un poco de soledad para la sabiduría. donde el rostro termina no hay un árbol que pueda disponer lo que he sufrido. afuera llueve y las hojas cubren los pasos que di; ya no volverá la inocencia de aquel amanecer desnudo en un bosque que es ahora todo mi desierto. todos ustedes no pueden salvar los rasgos que me han borrado, las horas donde fui el molino junto al árbol, seco y sin hojas para el invierno; si alguien tiende la soga hasta el fondo, aún puede que saque algunos de mis padecimientos.


Fotodo tomada de la web Centro de la Memoria.

No he merecido el abandono, ni el herrumbre de la roldana que cuelga sin miedo ante el vacío, sabré llorar por la ausencia de todos los que nunca han visto, desde el brocal su rostro ante la luna. ya no padezco la sed echado como un ánimal al borde de los caminos. no cerraré mis ojos ni ante el peligro, no cerraré las heridas ni el peso de sus lágrimas que no he sabido quitarme. ya dije que el abismo es bello aunque pueda depender como la soga de una roldana ante el lecho de hojas de allá abajo, podridas en la espera y la sed que demora con los años el último regreso.


tomada de Banco de fotos.


Ha sido suficiente esperarlos en estos bordes donde el abismo depende de la caridad del forastero, ya puedo despedirme, he tocado ese fondo y lo único que espero es que no sea falso.

Juan Carlos Recio/ Raleigh/ North Carolina ________________________________________________________

tomada por Carlos Pérez.
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miércoles, 25 de noviembre de 2009

LA POESIA NO ES EL OFICIO DE AGRADAR A LOS CONTRARIOS.


Si un poeta obtiene muchos premios, aunque no tenga asegurado un puesto consecuente con una critica favorable, que avale su calidad, tiene al menos una vía rápida de publicar su obra y que los lectores le conozcan. Hubo un tiempo en el que yo desconocía cualquier zona de la poética de Luis Manuel Pérez Boitel, y nunca se debió (en ese tiempo) a un lazo fuerte con sus detractores, aquellos que dentro y fuera de Cuba no le han dado quizás desde la crítica en general, la atención que al menos su extensa obra y libros publicados supuestamente requiere. No me he leído todos sus libros, sólo conocía Para no quedarse en el andén y uno que me acaba de enviar a petición para esta reseña, (Las naves que la ausencia nombra) Reconozco en las primeras lecturas de su poesía, no encontré ningún vínculo temático generacional, comparativo desde la literatura existencial, desgarradora, hasta la del tono que por caos, disiente y se mueve hipércrita sobre la realidad social donde convive el poeta. Tampoco, (de la poesía que me he leído) encuentro matices de un poeta al que se le acentúen el decantar ajeno a la realidad que el poeta quiere mirar desde su postura (que a mi juicio solo es desde un tono diferente), su tono.

El otro aspecto viene de su apego por la lectura y los clásicos y confieso, en esta zona si he escuchado criticas de una poesía(DICEN): que no usa códigos que muevan al entusiasmo, y los más críticos aseguran, puede ser una poesía que tiende a desinteresar y que cansa porque no es concisa, porque evoca en un plano muy lineal y otras “sobre adjetivado” todos sus tiempos y pausas, y hace que la lectura sea lenta. Me he releído estos dos libros que cito arriba, no desmiento a quienes buscan lo emotivo como sustancia, ni el arte confesionario a quienes se han acostumbrado a ver su tiempo generacional desde el desgarramiento; encontré en su libro(Para no quedar en el andén, ) un verso del poema Segunda Alucinación: La Parada, que define a mi modo lo que un lector descubre en la poesía de Luis Manuel, hay una mirada desde un segundo plano, desde un asiento que no tiene que ser el ego supremo de la primera persona,( la historia era que yo estaba atrás, en el asiento del fondo) un atisbo de quien ha vivido y es calmo para retratar la vida y las cosas, pero lo hace con perfección sin preocuparse en que el ritmo del poema luzca una música que funcione de atractivo, (mi limitación era no tener el efecto del foco(..) el tiempo para colmar el andén sin percibir cómo un tren se pierde. se pierde y nadie dice adiós. el despertar en esa posición me incomoda.


En otro de los poemas de este libro (poema en la ciudad donde los trenes mueren) reafirmo esta convicción con la que el poeta mira su tiempo: un hombre ha entrado a un bar. para despedir su tristeza. y nadie logra desafiar esa realidad. yo miro incauto la película. entre los rostros liliáceos el heresiarca me saluda. en la estación del pueblo todos llegan hablando de equilibrio, de un mundo alegórico donde pasar si ser reconocido como la vespertina noticia. Por último sobre este rasgo de su poesía ejemplifico, siempre respetando su exacta redacción y cito: entre la filigrana que nos conduce al próximo piso, veo a un hombre cayendo, a través de él también veo otro hombre cayendo. si sumáramos realmente ese estado físico de las cosas, nos resultaría fácil comprobar que aquellos han quedado en el fondo. y que nosotros estamos en el fondo. pregunten al ascensorista que conoce a Marcel Proust lo suficiente, qué relación existe entre las paradas del elevador y ese hombre que ha quedado en un estadio intermedio. entre la filigrana que nos conduce al próximo piso, yo solo miro al que está junto a mí y va hasta el fondo.(Pág. 46, sin título).

A juzgar por estos dos libros leídos, no es un poeta menor, ni valen en sus maletas esas definiciones de poco interés desde los temas que trata, no es exceso de culteranismo, es un joven culto, que usa las referencias de sus lecturas a tiempo y las devuelve, no como un golpe estridente o una música violenta, es suave y audaz, (porque a ojo de buen lector), uno avanza y comulga en el encuentro con lo que el poeta dice; muchas veces en estos días me he dicho: “este verso lo escribiría diferente, _y lo he reescrito mentalmente_”, entonces aflora la verdad, es un problema del gusto no del poeta, no es una regla de calidad el reescribir un texto ajeno basado en ese parámetro.

La partitura de sus versos no quiere buscar acciones plásticas que realcen lo que el nos describe, más bien fluye como en un remanso de aguas que devuelven como luz, su rostro de poeta y por qué no sus miedos y su crecimiento humano. No a todas las poéticas puede llegarse desde un gancho comercial, un tema controvertido o una alusión a nuestra falta de tiempo por cuestiones del movimiento urgente donde el caos del mundo se asienta. La lectura de poesía es otra cosa, es un género electivo y no tiene por qué congraciarse con lo popular o lo que esta en moda, este poeta lo sabe, no ha salido en busca de sus lectores, el ha tenido la suerte de los numerosos premios y la paciencia de un poeta que aún vive en su pequeña comarca, ha echado a volar sus mejores instintos, lo ha hecho vestido de gala, aunque el resto de los moradores sobrevivan desde la música de los martillos o el arría de sus carruajes de caballos, el se ha envuelto en su cosmos, sin dibujar avisos de quien se siente ahogado y fuera de su existencia, deja vivir sus emociones y supongo las aparta _de lo que en su paso cotidiano_, pueda parecerle vulgar o poco lírico, entonces detrás de ese otro mundo construido con lealtad nos advierte: cuando amanecí reconocía en el rostro de Rimbaud un sueño parecido, un hombre es siempre un sueño parecido, el sueño dentro del sueño, el hombre dentro del hombre. un poema nos sumerge en el convite, más allá del convite. entonces salgo de la historia, y queda afuera la ciudad irremplazable, el nombre que no tuve, el amigo que llegó para ocupar el sitio. si me dijeran cuál es mi nombre verdadero, yo fuera entre la multitud de un pueblerino parque y me sentara como si fuese domingo, como si fuese un desconocido que escribe un poema para concebir el hierático paso de la noche.

Juan Carlos Recio, NY, Noviembre del 2009




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Les dejo la lectura de tres textos del libro (Las naves que la ausencia nombra)
III Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere 2007en Lengua Castellana
Santa Coloma de Gramenet.
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UN POEMA SOBRE UN BANCO DE PARQUE

Amada, déjame decir tu nombre
recóndito y misterioso como las aguas
que abre el círculo de la cuaresma.

PEDRO LLANES DELGADO.


ahora que estoy en el vórtice
donde los danzantes esperan
junto al despeñadero la imagen
de la muchacha que cierra el Oráculo
de Delfos.
no mires al lebrel,
no sientas el paso de las aguas del río.
olvida el fulgor que traen
las auroras por estos recónditos parajes.
en los ojos del flechero
hay algo de culpa, como hay algo de culpa
en el corazón del espantapájaros, en su argamasa.
no te atrevas a invocar a las nereidas. el otoño
regresará sobre un banco de parque,
para borrar los recuerdos (tus recuerdos?).
amada, deja en el laurel la epifanía,
el eco que has descubierto por estas
praderas invisibles donde Dios
nos abandona entre los astros.
ahora que estoy en el vórtice,
en el círculo de la cuaresma,
donde los potros salvajes
recuerdan los adagios de la estación,
y siento cómo escurridizas luces
me penetran, y me roban las palabras.
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UN DÍA ACABARÉ SIENDO LA NADA
quizás vestía de blanco y era aquel hombre acercándose a la multitud de un parque de provincia. buscaba, tal vez, entre los
ralos árboles una noche de invierno, un sendero que no
conducía a ningún sitio posible. el incoherente paisaje que
me advierte de un raro fingimiento, de una utopía, nada
tiene que ver con aquel hacedor buscando el soliloquio,
el velamen. en la vorágine de un tiempo, un día acabaré
siendo la nada, el despertar de un hombre junto a lo
extraño, quizás fue un signo de mala suerte. según el ángel
de la guarda, nada pudiera contra el que me desconoce
entre las caravanas de una ciudad invisible. vestía de
blanco, y tenía un nombre memorable y una casa en las
afueras pintada de cal y figuras de yeso. cuando amanecí
reconocía en el rostro de Rimbaud un sueño parecido, un
hombre es siempre un sueño parecido, el sueño dentro
del sueño, el hombre dentro del hombre. un poema nos
sumerge en el convite, más allá del convite. entonces salgo
de la historia, y queda afuera la ciudad irremplazable, el
nombre que no tuve, el amigo que llegó para ocupar el
sitio. si me dijeran cuál es mi nombre verdadero, yo fuera
entre la multitud de un pueblerino parque y me sentara
como si fuese domingo, como si fuese un desconocido
que escribe un poema para concebir el hierático paso de
la noche.

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DESDE UN CIPRÉS
(Tríptico)


I

las sombras cobijan
el rostro de los leñadores, el tiempo cubre el dúctil espacio,
las canijas luces sobre el acantilado. suponía el incógnito
transitar entre los bebedores de cerveza.
ya nada sabré de la Estigia. había olvidado a Sócrates:
Conócete a ti mismo.
pero los navíos ya cruzaban el temporal. y solo
quedaban
las sombras, el rumor de las sombras.

II

gustaba de los vinillos en el festín. la acomodadora nos indicaba el sitio perfecto.
alumbrándonos el paso silencioso entre la ciudad,
reconocía al paseante. a deshora, uno puede jugar para
reconocerse, y quedar frente al espejo como el héroe
que toma una flor en el jardín de Obsidiana
y llega después a simular el acto,
a no reconocer el sitio del encuentro
porque es demasiado el otoño
o porque no hay otoñó palpable.


III

si pudiera llegar con el amante al inhóspito sitio. desde un ciprés escribo cosas
que nadie logra equiparar. suponía un barco, las carpas
de un circo entre la multitud, y creo que hasta Dios
pudiera imaginar la dureza del cuerpo, la sed del cuerpo.
desde un ciprés pretendo revivir la llegada
del San Miguel Arcángel, mientras otros buscan
en la trastienda algo que no tendría solución,
la fragancia de un geranio, o el canto
de un pájaro que se pierde después del trigal.
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Para leer más sobre el autor pulse sobre los links:


También en:

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Foto, cortesía del poeta.

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Un resumen de sus Premios más importantes:
Miembro de la UNEAC (Remedios, 1969),1996 Premio Literario “Abel Santamaría” de la Universidad Central de Las Villas, en poesía. 1997 Premio del Concurso Nacional Fundación de la Ciudad de Santa Clara, con el poemario “Unidos por el agua” (Editorial Capiro, 1998). 1998 Premio Nacional de poesía “Regino Pedroso” convocado por el periódico Trabajadores, la Central de Trabajadores de Cuba y el Instituto Cubano del Libro con el poema Tríptico para cuando mi padre diga adiós y yo no sea más que un paradero necesario entre la soledad y el hombre. 1998 Primer accésit en el Concurso Internacional de Poesía “Bustar Viejo” en Madrid, España. 1999 Premio Nacional Pinos Nuevos con el poemario “Bajo el signo del otro” (Editorial Letras Cubanas, 2000). 2000 Premio Nacional Calendario de la Asociación Hermanos Saíz con el poemario “Los inciertos dominios del escriba” publicado por la Casa Editora Abril. 2001 Premio Nacional de Poesía “Sed de Belleza” con el poemario “La oración del inquilino” (Editorial Sed de Belleza, 2002). 2001 Premio Nacional de Poesía “Sed de Belleza” con el poemario “La oración del inquilino” (Editorial Sed de Belleza, 2002). 2001 Mención Especial del Jurado Internacional de poesía “Miguel de Cervantes” en Granada, España. 2002 Premio Internacional Casa de las Américas con el poemario “Aún nos pertenece el otoño”, entre 354 obras de 18 países. 2002 Premio Nacional de poesía “Ser Fiel” con el libro “Para no quedar en el andén” (Editorial Capiro, 2003). 2002 Tercer Premio en el Concurso Internacional de Poesía “Miguel de Cervantes” con el conjunto de poema “La oración del viandante” (Granada, 2003). 2003 Premio Especial de la Asociación Hermanos Saíz en el Concurso Nacional “Regino E. Boti” en Guantánamo con el poemario “El agua de las Hespérides”. 2005 Premio Nacional de Literatura “Eliseo Diego” con el poemario Ciudades del invierno, en Ciego de Ávila, Cuba. 2005 Premio Internacional Desiderio Macías Silva con el poemario No llames en la noche, en México.
2005 Participo en la Feria Internacional del Libro del Zócalo en México D.F. presentando la antología personal En esta extraña circunstancia, editado por La Cuadrilla de la Langosta. 2007 Premio Nacional de Poesía Alcorta de la UNEAC en Pinar del Río con el poemario Un mundo para Nathalie. 2007. Premio Nacional de Poesía Paco Mir en la Isla de la Juventud con el poemario Poemas sobre un banco de parque. 2007 Segundo Premio del Concurso Internacional de Poesía de la Revista Axolotl en Argentina con el poema Ragazzo al Mare. 2007 Premio Internacional de Poesía en el III concurso Marius Sampere en Barcelona, España, con el poemario Las naves que la ausencia nombra. Ha publicado textos en España, México, Puerto Rico, Brasil, Estados Unidos de Norteamérica, República Dominicana, Colombia, Cuba y otros países. Colaboro con varias revistas de arte y literatura. Mi obra ha sido traducida al Neerlandés y al inglés.
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sábado, 21 de noviembre de 2009

EL BUEN PELIGRO DE UN POETA CERCANO

Conocí la poesía de Reinaldo García Ramos antes que al ser humano, y ha sido como tener dos encuentros fortuitos. Conozco dos de sus libros: Caverna fiel y El buen peligro, que han sido fuente de inspiración para mí, como lector y como poeta. Se debe a que su estilo, marcado por la ternura, la profundidad y el orden, es muy diferente del caos desde el que yo siempre he mirado al mundo. Al conocerlo pude disfrutar de su trato sencillo y de sus observaciones sobre mis escritos, cosa que honra a cualquier escritor que desee aprender bien su oficio.

En El buen peligro, el primero de sus libros que leí, los editores indican que recoge gran parte de la actividad poética de Reinaldo García Ramos durante los años 1969-1986, en distintas ciudades, lo que equivale a decir bajo distintas circunstancias. (…) Este libro nos hace no sólo compartir esas experiencias, sino también disfrutar del buen hacer poético, el oficio mágico de transformar el caos en levedad, el vacío en testimonio, la palabra en eco.

En el segundo libro leído por mí, Caverna fiel, el poeta cubano Heberto Padilla escribe un resumen más completo de la labor de García Ramos: Entre las múltiples opciones que trajo la experimentación poética de comienzos de siglo (el hermetismo, el surrealismo, el lujo metafórico y arbitrario que se exhiben como harapos en el panorama de nuestra poesía), Reinaldo García Ramos no eligió ninguna. Del primero al último de sus poemas lo vemos avanzar con un desembarazo, una seguridad expresiva, un dominio de imágenes y metáforas de auténtico poeta.

Más recientemente, en su trabajo titulado “Poesía para empezar el año”, Vicente Echerri comenta otro de los libros del poeta (Obra del fugitivo, con el cual obtuvo el XI Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza en 2006), y señala que el libro se presenta retador como un ostra cerrada que nos dificultara el camino a su degustación, no obstante… no es un poemario que se proponga ser deliberadamente hermético; antes bien, se vale de un lenguaje sencillo, coloquial por momentos, con breves giros narrativos que, sin menoscabo alguno de la poesía, recuerdan, por ejemplo, a Kavafis. (…) El evento poético… se presenta casi como una secuencia narrativa en el espacio psíquico donde el poeta ejerce un indiscutible señorío: la palabra está ahí para expresar con precisión lo que él quiere...

Por mi parte, la poesía de García Ramos me proporciona el gusto de las relecturas. Estos poemas que incluyo aquí no obedecen a mi elección, sino que fueron ellos los que me eligieron a mí tras esas relecturas. Son portadores de esa manera particular que tiene el poeta de ver el mundo,una mirada en la que expresa una inocente ternura, similar a la de un niño que quiere vivir a plenitud.


Juan Carlos Recio, NY, 15 de febrero del 2017

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DISTANTE


Si al final de estos años,
Con toda la arrogancia demostrada
Y el curso inverosímil
De tantas pasiones y consuelos,
Te sucede
Que por un instante apenas prodigioso
Recuperas
No el ánimo encendido
Ni la fantástica ironía,
Sino el olor, la audacia tenue
Del ritmo familiar,
Los tonos anhelados de la tarde,
La imagen viva de esa casa ancestral
Y el flamboyán y el pozo,
Y hasta las auras en su vuelo
O los cañaverales insistentes,


Sonríeles,
Hazles una tremenda reverencia,
Sin agonía comprueba sus dimensiones fulgurantes;

Pero no te detengas.

Admira esas potencias emanando
De la fragancia establecida,
Dales un toque si prefieres de tu vibrante prisa,
Y déjalas envueltas con ardor
En el polvo distante.

[Del libro El buen peligro, 1987]


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TEMPLOS EXTRANJEROS


No hables más al entrar al salón de las luces;

contémplalo y aprende

sin muchos aspavientos su calida medida y sus excesos;

pero ve guardando,

como todo extraño, las debidas distancias,

y pon a buen recaudo tus sórdidos recuentos,

para que no te aplaste el viejo altar

de garfios y esplendores.



No avances demasiado hasta los últimos destellos,

no vayas a creer que desde siempre

en este pabellón de los contrastes

tu simple letanía tuvo un sitio;

contempla sin gemir el ataque del viento

al espacio quemado que ocupaban tus bosques,

y no esperes oír plegarias y tus himnos

en el voraz festejo de siluetas y esmaltes.



Entrega como puedas tus fervores perfectos

al recinto privado de los juegos,

y déjale tu huella a algún selecto abismo

que no pueda elogiarse en los anuncios;

mas no dejes que fluyan al cauce reducido

tu borrada ceniza, tus pálidos desastres,

y muestra tu agonía sin entrar dando gritos

a la caverna fiel y cegadora

que alguien vendrá a llevarse por su precio.



Si no llegaste a tiempo, la lección será simple:

no vayas a dejar que te borren del rostro

tus quietos argumentos y rarezas;

cruza despacio el escenario iluminado,

y usa la seña exacta del transeúnte que deploran,

no el sereno recurso de quedarte en la sombra.

[Del libro Caverna fiel, 1993]


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AVES SORPRENDIDAS EN SU SUEÑO


“...to the birds in the white of the air..."
W. B. YEATS

Para Vicente Echerri


Arremolinadas se han alzado de los sitios
en que pensaban perpetuarse



Se levantan de los entornos comprendidos

con esfuerzo y contemplan desde cierta altura

toda la vastedad de su alimento y su descanso,

cubierta por las llamas



Aletean con fuerza en el ocaso transformado,

teñido de repente de un resplandor furioso

Y suben, suben en círculos muy rápidos

sobre la repentina claridad;

y sienten el crujido de los insectos calcinados

y de la hierba que se entrega a la devoración,

al humo que la anula



Pero no parten enseguida,

no se atreven tan pronto

a sepultar las dimensiones de su mundo;

giran y giran durante largas horas

con sus alas perfectas sobre los laberintos conocidos,

que la noche disuelve



No saben escapar, al nacer no tuvieron

ninguna indicación para alejarse

de esta súbita fuerza;

cuando iniciaron su aventura en la inmensa pradera
nunca sospecharon este despojamiento

No encuentran en sus instintos heredados
ninguna explicación para este incendio

que ya devora con premura

todas sus fantasías.


[Del libro Únicas ofrendas; cinco poemas, 2004]
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CUERPO INSOSPECHADO

Durante mucho tiempo estuvo imaginando amantes,

y encontraba

callados seres que venían sin poner condiciones a entregarle

sus certeras ofrendas.



Los pintaba a su gusto en los espacios disponibles,

los sacaba en un acto de magia

de los senderos del jardín o los traía

con agilidad desde las sombras del ruinoso desván.



Eran confusas criaturas que acudían

a recorrer su mente y a estrecharlo

en un abrazo calculado,

expertas fantasías que en esa luz difusa prolongaban

los atributos exigidos:

resplandecientes ojos,

dedos tibios, olorosas lenguas,

cavidades y cuellos firmes que rugían

con absoluta convicción.



Pero al final toda esa fiel evocación lo había llevado

a contemplar una frontera hostil.



A cualquier hora los perfectos seres entendían

sus apetencias más abruptas

y las iban colmando con prodigiosa furia;

pero muy pronto descubrió que había un cuerpo,

un solo cuerpo insospechado,

que él no podía imaginar ni definir

y que jamás obedecía.



[Del libro En la llanura, 2001]

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Reinaldo García Ramos recibió en 2006 XI Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza con su libro Obra del fugitivo, publicado ese año en Madrid por Ediciones Vitruvio. Nació en 1944 en Cienfuegos, Cuba, y terminó estudios de Letras en la Universidad de La Habana en 1978. Perteneció al grupo de escritores El Puente (1962-1964), con el cual publicó Acta (1962), su primer poemario, y fue coautor (con Ana María Simo) de la antología Novísima poesía cubana (1962). Desde 1980 hasta 2001 residió en Nueva York, donde fue editor de noticias en varios órganos de prensa y luego ocupó durante doce años un cargo de traductor en la Secretaría de las Naciones Unidas. Fue miembro del Consejo de Dirección de la revista Mariel (Nueva York, 1983-1985). Ahora vive en Miami Beach (Florida), donde es Editor de la revista digital de poesía Decir del Agua (www.decirdelagua.com), que fundó en 2002. Además de numerosos artículos y ensayos sobre literatura y artes plásticas, ha publicado los poemarios El buen peligro (Madrid, 1987), Caverna fiel (Madrid, 1993), En la llanura (Coral Gables, 2001), Únicas ofrendas, cinco poemas (Madrid, 2004) y El ánimo animal (2008). Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y figuran en numerosas antologías, entre las cuales se destaca Poesía cubana del siglo XX (México, 2002). Poemas suyos han sido traducidos al húngaro por György Ferdinandy y aparecieron recientemente en una selección de poetas cubanos publicada en Budapest por la revista Magyar Napló.


*Foto tomada por Manuel Bello (Lincoln Road, Miami)



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Para leer más sobre este poeta pulse los links


http://www.habanaelegante.com/Summer2002/AzoteaBarquetJil.html


http://www.laperegrinamagazine.org/uploads/BelkisCM-EntrevistaRGR-FINALout.pdf



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martes, 17 de noviembre de 2009

A la llegada del delfín




















Lina de Feria lee sus poemas:

http://www.youtube.com/watch?v=MZZoAFVV_1s

Porque la poeta es indomable al transcurso de los años, y porque no envejecen sus versos y la siento en los pasos de mi generación, reinventada y poseída por esa manera de llegarnos, (por todo eso y más), es que me permito volver sobre Lina de Feria, sobre el encanto que me produce la buena lectura de su poesía que no es una obsesión de fanatismo criollo. La poeta se vale de todo un arsenal y más que nada nos abre como un puerto a las aguas de su poética que tienen el peso de la levedad y del ser con armonía y contenido. Quisiera abarcar mucho de todo lo que ella nos regala, en emociones y como una lección de lectura extraordinaria. Pero el espacio en un blog me induce a pensar, que sus versos dirán lo que se pierde en ese recorrido de la mente a la escritura; solo unas intensas palabras para atrapar este intento de presentación ante el umbral que la poeta ilumina con esa premonición y misticismo (que al igual que en los delfines), uno sabe, nunca (-existencia y nostalgia, Dios mediante-) nos abandonará.



Es ella con sus filosos versos quien lo aclama con valentía y oficio, de quien si ha sufrido nunca será de falta de memoria; por esto se alza en el aire, nos provoca oxigeno desde su escritura y sin ambages cruza a la realidad de una época que cruje y empuja la espiritualidad contra las visicitudes. Ella es como un mástil contra todo tiempo huracanado, precisa su estética de definir las cosas por su nombre, y por demás lo hace con esa majestuosidad como los delfines en su lenguaje, que enriquecen el espacio donde residen también los dominios de la poeta. Su experiencia humana y su transparencia, (aún cuando las aguas donde transitan muchos de sus versos se entrecruzan sobre zonas oscuras y de difíciles accesos para la libertad), así lo demuestran: es una libertad desprejuiciada y veloz como la de los Delfines, por encima de la angustia y los calambres que pudieron producir ciertos pasos sobre la cuerda tensada.



Nada nos impide entonces creer en esa fuerza superior que nos anima, esa fuerza como dicen las palabras de la contracubierta de su libro: reedificar una realidad más allá de la nuestra; y también: Es una de las voces más relevantes dentro de la actual poesía cubana y del idioma. Si alguna muestra de esta búsqueda, no nos convence, baste citarla: la vida es esa estera/ donde doblo la rodilla como un hijo y sobrevive la convivencia diaria.

Juan Carlos Recio
NY/Noviembre 17 del 2009.
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4

el árbol prodigioso está en la memoria
y actúa como un sueño de crisálida.
tiempo vendrá
en que las agotantes noches se terminen
y el niño venga de su cueva al mundo
por donde huyen las gotas de lluvia.
paredes de los siglos
medievales castillos
que no asombran al extranjero


quieto ante su reja.

la vida es esa estera
donde doblo la rodilla como un hijo
y sobrevive la convivencia diaria.
Dulce María con su jardín
planeando siempre en esta historia
y el mar vuelve a tomar los tomos grises
de la penumbra que se va
y no la que llega.
el Indio de Arequipa

Viene sobre Bolivia
a tomarse una taza de té.

y Flebas el fenicio
no ha dejado de visitarnos nunca.
el conglomerado crece
y siento ternura por los tacones lejanos


ya de mis carreras.

el cielo abre en luces inquietantes
y la cúpula romántica exacerba el espacio
mientras callan los sinsontes tropicales
en el reverdecer del mar.
el musgo no es paciencia sola
sino la efigie de una cultura calcinante
y la ventana abre hacia la brisa
por donde mi frente ya perdona algo.
los sahumerios no salvan
pero esas manos que conducen en los humos
perfuman las habitaciones de madréporas
y nos acercamos a la totalidad de todo.
la blanca noche
es un espacio

que refleja vientos.


A JOHN LENNON


espantado de todo me refugio en ti
José Martí

y ahora John Lennon no me puede imaginar
ascendiendo por la curva de pájaros
la almadía del sueño
los arbotantes de la peligrosa vida.
lo puedo oír de la mañana a la noche
en un largo cassette de la grabadora
pero no me imagina
me sostiene con lo que puede
sus espejuelos hondos
su mano
de alféizar y gran góndola.
es que mi Lennon no me cubre
como si fuera una muchacha
sino solo me espanta
con su boca de cardenales puros
y me sostiene el ánimo la gigantesca ola

el espantajo

me lo espanta y ya puedo escuchar sólo música
de la mañana a la noche
mi Lennon duerme-vela

duerme-levita

me apuntaba al espíritu
ceniza de cobre son sus ojos.

Tránsito

en los cadáveres de la sombra que es la vida
el hallazgo de ramas deshojadas
convirtiendo el deambular de los caminos
en noche de lluviosas pérdidas
de rostros que se amaron
cuerpos que alguna vez iluminaban
el cansado dormir de la ciudad.
el hombre que impaciente
muestra las cicatrices a la infancia
es porque aún busca entre nosotros
el diálogo
y no piensa en la continua
salutación del burlador del rostro

seco como un desquite amargo.

buscando el rencor en la vida
mi mano es una hilera de temblores
para los semejantes escarnecidos
por un destino inconcluso
como el de los delfines alejados del mar
sombras nostálgicas
marino huerto hundiéndose sin frutos
conmovedora muerte de la tarde y su aroma.
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LINA DE FERIA

(Santiago de Cuba, 1945). Obra poética: Casa que no existía(Premio David, 1967), A mansalva de los años(Premio de la crítica, 1990), Espiral en tierra(plaquette,1991), Los rituales del inocente(Premio de la crítica,1997) A la llegada del delfín fue finalista en el concurso Casa de las Americas, 1998. En el 2008 obtuvo el Premio Nicolás Guillén con su libro: Ante la pérdida del safari a la jungla.





lunes, 16 de noviembre de 2009

UN TAPIZ DONDE EL BOSQUE SE ILUMINA o VIENDO CÓMO LAS COSAS PERMANECEN.


"Habitación a oscuras", la poesía de Carlos Pintado

http://www.youtube.com/watch?v=T9voCIyC6AQ


La poesía de Carlos Pintado se distingue por ser un canto majestuoso que nos envuelve y uno siente que él domina esta elegancia, que es su propuesta como estética y que no está divorciada del centro donde fluye el poeta. Pintado, añade por sabiduría una forma elegante de vestirnos desde sus versos, un mostrario de lo que conviene hacer, más, si queremos que no nos invada lo que es una moda actual, que quiere justificarse solo en la carencia (de sentido diría) y en lo que sobre abunda: experiencias de lo vívido, (pero mostradas sin gracia), casi en la frontera del lenguaje de poca sustancia y el roce con lo antipoético; roce que muchas veces es cursi y al que se le pudiera nombrar quizás como "pasto para el olvido." El colmo de ese "pasto," es que se seca sin alma ni buen rumbo.
Que bueno que un poeta pueda tener de trono todo lo contrario para los textos que escribe, y síntesis, y que no desborde de metáforas sus versos; que hermoso que su discurso no esté re-poblado de adjetivaciones (como ocurre por vicio en una extensa zona de la poesía cubana actual, dentro y fuera). Y también me parece formidable si sumamos el hecho de que el poeta use desde un lenguaje sencillo un puente de comunicación para elevarnos hasta donde él con belleza y sin rodeos, nos convida a que crucemos, a echarnos a leer, (que no contemplar) como su poesía tiene por logro, esa música interior que no abruma ni entorpece los sentidos.
Habitación a oscuras de Carlos Pintado, viene de luz sobre lo oscuro, para que podamos amarlo, no importa si lo creemos forastero, ni un punto alto en la noche que no nos detiene hasta intentar alcanzarlo, es la huella de alguien que llega a un pueblo para siempre, me atrevo a confesar, después de leerlo, es por añadidura, Magia o don, su belleza no merece /Reino mejor que el reino ya soñado.
Juan Carlos RecioNY/ Noviembre 16 del 2009.
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LA BELLEZA

De nuevo amo y no amo
y deliro y no deliro
Anacreonte

La belleza que pasa como el sueño,
Fugaz, inabarcable, sin destino,
Se detiene un instante sobre el labio,
Descubre la mirada o el cabello,
Vuelve en oro la sombra, los ocasos,
Una frase de amor, un cuerpo amado,
Una rosa que enciende las tinieblas,
Un fuego que desciende de la noche,
Un alba silenciosa y ya lejana,
Un parque en donde estamos tan unidos,
Una calle de Roma o Inglaterra,
Un muchacho o muchacha que me aguarda,
Y este verso que escribo ya sin suerte:
"la belleza que pasa como el sueño".


LA SOLEDAD


O, solitude, if I must with thee dwell
John Keats


No es la taza de té, ni la penumbra
Por la que nadie viene; no es acaso
Las cosas que uno tuvo, el vino, el vaso,
O el oro que en las tardes se vislumbra.
La soledad no está en lugar alguno:
Su oscuro deambular no es lo perdido;
No es tan breve ni eterna, no es olvido;
La soledad no existe. Acaso uno
La inventa. ¿A qué seguir el juego entonces
De mirar las estrellas en la noche?
La soledad no es de lo oscuro el broche,
Ni aquella aldaba de soñados bronces
Que oscura casa abría y encerraba
Y en la que yo esperaba y esperaba.



MANUAL DEL CONDENADO

Debo tu nombre al reino, oscuro pueblo.
Por una de tus calles he mirado
El palacio de Cnosos, las ventanas
Abiertas al abismo y a la noche.
Pienso en Dushara, su secreta historia,
Y en las altas batallas de Numancia
Que acaso ocurrieron sólo en sueños.
Entre muros de piedras he dormido
Y he vislumbrado el alba en un instante.
Sé el oscuro misterio de los templos
Y esa imagen de Kaaba con su piedra
De sacro mármol negro, misterioso.
Yo he querido morir en estas calles.
He querido encontrarme con mi muerte.
Solitario me escurro entre las sombras.
Otra gloria no quiero. Todo es sueño.
Desde aquí me desmienten las penumbras.
Mis pasos ya se pierden sin destino.
La condena de un hombre es mi condena.
Aquí puedo decir, oh, ciegos dioses,
No existen ya las luces ni las sombras,
Ni la rosa, ni el bosque, ni el estuario.
Ni la espada del último guerrero.
Ni el oro de esas tardes tan lejanas.
Ni el anillo de Odín ni de sus elfos.
Ni el recuerdo que el Nilo me prohíbe.
Ni el cuerpo que he lanzado hacia las aguas.


ESCRITO EN 1988

Denme la sombra, oscura mansedumbre.
Denme la pluma, el ave; denme el sueño.
Denme el castillo, el foso y el empeño
De nombrar los misterios de la lumbre.
Denme la vida, y denme ya la suerte
De ver el paraíso y el infierno
Y el veneno y la copa y aquel cuerno
Que en la sombra alumbró toda mi muerte.
Denme la eternidad que poco dura.
Denme el breve recuerdo que procura
Mis templos, mis ciudades, mis Parnasos.
Denme todo el valor, todo el soñado
Valor que sólo en sueños he buscado.
Y denme amor, la luz y los ocasos.

UN TAPIZ DONDE EL BOSQUE SE ILUMINA


En el bosque de Erec y Enid
Chrétien de Troyes



Amanecer que siempre estás llegando
Y llegando te quedas impasible,
Fijado por el tiempo que terrible
Oculta ya tus bestias murmurando.
Saberte tan lejano como el sueño
Hiere como la flecha que lanzada
Vuela, fugaz, ansiosa en la soñada
Urdimbre del tapiz del entresueño.
Y sin embargo nos quedamos viendo
Los altos pinos donde la penumbra
Niega la breve luz, la que no alumbra
Siquiera ya las cosas que van siendo.
Todo está suspendido y muy distante
En la tela, en el tiempo, en el instante.
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Para leer más sobre Carlos Pintado,

Carlos Pintado (Cuba, 1974). Poeta, narrador, ensayista y traductor de poesía inglesa. Ha publicado entre otros libros Habitación a oscuras (Vitruvio, Madrid, 2007). Recibió el Premio Internacional de Poesía Sant Jordi en 2006 por su libro Autorretrato en azul. La editorial Bluebird publicó su último libro Los Nombres de la noche; próximamente saldrá, en Buenos Aires, su libro El Azar y los tesoros. El South Beach Music Ensemble estrenó un quinteto de piano inspirado en poemas suyos bajo la dirección de la compositora norteamericana Pamela Marshall.
Poemas y cuentos han aparecido en varias antologías y revistas de Estados Unidos, Cuba, España, México, Perú, Alemania y Turquía. Textos suyos han sido traducidos al inglés, al alemán y al turco.
Es jefe de redacción de la revista literaria La Zorra y El Cuervo y Licenciado en Lengua y literatura Inglesa. Reside en Estados Unidos.
Datos del autor, cortesía de Efory Atocha.

Chago: "Confesiones de un Naúfrago"




Es cierto que segundas lecturas sirven para medirnos la memoria. Con el libro Plaza de Armas de Santiago Méndez Alpizar, me acaba de ocurrir. Éramos mucho más jóvenes y Chago pasaba por mi pueblo, por un muro o confesionario frente a la casa de Orelvis, otro poeta cercano en generación y vocaciones literarias, El de los lamentos.
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El poeta cruzaba en busca de Remedios, su pueblo, y en esa parada de auto stop justo frente al muro, algunas veces transcurrían horas donde los remedios se convertían en curas para el alma y curanderismos poéticos; no sólo como bálsamo contra el hambre, sino por la sed de confrontarnos de literatos y de existencialistas, algunas veces no bien vistos pero nunca automarginados.
Chago, era el más irreverente, el menos sumiso al dogma y a dejarse vencer por la arbitrariedad. Muchos de los versos leídos de primera mano, a Octavio Pardo y a mí, entre otros habituales del muro, eran entonces como filos de cuchillos que iban marcando un territorio contra el polvo y la huella de esos días donde aún me parece verlo con una alforja de sueños y versos que no lo consumieron.
Han vuelto aquellos versos y no son el eco de una villa antigua, tiene la pretensión de aquellas emociones captadas desde una plaza donde las mejores armas y los proyectiles, tenían mucho de la personalidad de Chago.
Un hombre que no se retrae de lo que le rodea, que lo enfrenta aunque viene de la rabia de una vida difícil y nos declara de esa rabia, Aquí está /sin claridad ni fe para sus miedos. El mismo que no juega al drama ni al lamento sino que testimonia porque: Entonces el país en un túnel un alfil apuntando la última casilla. Su humor negro y ese estado de guerrero solitario contra burócratas y destino, lo hizo no sesgar para la publicación de este libro, editado por Letras Cubanas, se mantuvo como también declara en otro de sus versos: Los cantos simulan las comidas /pero qué te cuesta negociar la sombra.
Tuvimos suerte de no negociar con la sombra del poeta, negociamos sus versos como se destilaba el alcohol en las plazas de provincia, intercambiamos crítica sin amaneramientos ni sublimes historias robadas de dioses que ponían humedad donde nosotros encendíamos pólvora.
Cuando el poeta ha pasado por experiencias que ni el odio ni los muros pudieron encerrarlo, uno transpira en ese duelo y lo entiende: Yo viví de suelo / de la sangre/ del almíbar y las nubes/ del espejo y sus mentiras. -
No recuerdo cuando se marchó, quizás nunca lo hizo y en esta relectura lo he reencontrado. Quizás fueron otros versos desde donde el poeta era su presente y no decantaba un porvenir cualquiera…. Ahora ya no pienso en París/ me cuesta dormir las mentiras que me invento, para luego sacudirnos con la verdad sin cortinas de humo para el entendimiento humano: Que el pan es el centro de un país. Un día-hemos de tener la sal y el vino/ y han de tronar las aguas más tranquilas/ Ya no llueve desde el centro/ pero un día hemos de tener la sal y el vino/ cada cual ponga su cántaro / aún nos faltan odios.


Juan Carlos Recio
NY, Noviembre 16 del 2009
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A TIEMPO DE LA ESPERA


Sombra y duda

Yo canto un canto
y un hombre lo atraviesa

Un hombre de miedo que soy Yo

Yo atravesado por la sal

Sombra y duda

Ahora nada me estimula

Nada espero

III

HAY UN DESCONOCIDO APUNTÁNDOME
no responde
pero hay una sombra detrás de la mía

Tal vez sea el miedo

el miedo que siento al miedo

Hay un desconocido apuntándome

Qué me digo si de pronto
el polvo levanta un rostro igual al mío







Qué me digo si por fin el miedo me abraza
y me vuelvo

carne y silencio de mi miedo


VII

EN LA CIUDAD
el bullicio es la imagen
el bullicio y las putas

Esas tristes putas más aún que la ciudad

por ser las tristes putas del pan
para una noche

En la ciudad
el cielo va tejiendo un velo azul

Aquí me escondo y muero

Aquí nadie descubre qué soy

Aquí soy nadie

Ese nadie desnudo que de grito en grito
derrama fuego contra todos
contra el mismo









VIII



"oh cielo
somos muchos los condenados aquí abajo"
A. Rimbaud




POBRE DE MÍ Y POR QUÉ NO
pobre de Dios

Pobre de Dios después de tantos años
después de tantas piedras

Tal vez la respuesta es ésa

Dios impone su silencio
y nosotros devastamos las estaciones

Pobre de mí
y por qué no

pobre de nosotros

IX

YO IGNORABA QUE EL TIEMPO
diera tanto frío
tanta premura y deseos de volar

En cada hombre hay un lugar para la tarde

También salió el asesino
tras el grito de un pájaro

que sembró la nostalgia en su cuchillo

Ésta es mi mano izquierda
para el silencio-

Ésta mi mano derecha
para el polvo y las palabras-


Sombra y duda
más bien Yo ignoraba estar perdido

pero en cada hombre hay un lugar secreto
una fuga un desconocido

XII


PORQUE SIEMPRE FUE FÁCIL
y de la piedra sólo nos llegará el polvo

Porque ser el asesino

es lo mismo que ser el cartero

Porque siempre tuve miedo de estar muerto

y en cada rostro mataba
un pedazo de muerte




XIII

Y SI DE MI NO QUEDARA
sino el tiempo
Y si sólo el silencio

Y si la lluvia escondiera mis pisadas

Y si la flor se durmiera

Y si no me llega más el olor del pan
y la esperanza

Y si olvido la promesa
si no despierto

XVII

SOMBRA Y DUDA
alguien declara sus tres últimas mañanas
e ignora su próxima muerte

En cada hombre
hay una migaja de pan
pero en cada hombre hay una migaja de nada-

Sombra y duda

Ésta es mi mano derecha
con la que hago una cruz
y siembro un árbol-

Ésta mi mano izquierda
para el silencio-

Más bien el tiempo siempre estuvo

Yo ignoraba que la muerte fuera así
como si nada

Uno se muere de tiempo
y a veces de muerte

Yo ignoraba que la muerte
cargara con una línea de tiempo
para cada muerte

Más bien la muerte siempre estuvo

Cuando uno se ve por los ojos del cielo

entiende
uno es hijo y tierra de sí mismo-

Sombra y duda

Ahora nada me estimula

Sólo espero


La Habana 1993
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Ilustraciones de Sigfredo Ariel.
Libro "Plaza de Armas" Edt. Letras Cubanas. 1996.

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RABIA

Tardío
el grito dio la luz

Del Mar
el silencio y la espuma

Ya es tiempo de llamar y de llamarme
de quitar las arrugas------las pócimas de agua y polvo

Aquí está el andariego----el fantasma de sí mismo
el hacedor de guerras provincianas
el primer y último amante de estas piedras

Aquí está
sin claridad ni fe para sus miedos

Porque la rabia crece
porque la rabia es un ciclón de manchas
una culebra entre los huesos

Aquí está
sin talismán ni pez-----sólo de rabia
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-
A qué entonces sopesar el llanto

Uno se estrecha irremediablemente a semejantes
convive las diarreas y el polvo de sus ansias

Se va de pronto--------sólo con Dios
----------------------------con Dios
y la rabia de no ser Dios
cuando silva el agua sobre el lomo

Entonces el país en un túnel
un alfil apuntando la última casilla
-
-

Ayer no estaba en el recuerdo

La luna dio señas de escondida
y el amor partió a punta de alfiler

Pero uno va-----siente el tintineo de acercarse
aunque la luz no dé en el espejo
y el rostro quede seco

Uno va
se supone Lord Byron entre palmas y mosquitos
desafía el miedo a hurtadillas
No encontrarse puede ser un diluvio
-
-

Ah la rabia
justo cuando queda vino y rabia
entre pecho y cielo

Las muchachas tendieron sus vestidos
baten perlas y la ciudad crece

La ciudad
que suele ser como los huérfanos

Majestuosa si se encuentra el lugar justo
para perder la última tristeza

Pero queda rabia
el incienso no da a tantas penas

Pleitea la sangre-----Guerra de sangre y rabia
para ciudad de muchachas solas

Quién ha de desviar la mirada
Quién ha de levitar como en sueños
--------------------tapar sin pausa las paredes
por donde filtra la húmeda rabia
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-

El tiempo crece solo
El tiempo y el espíritu del tiempo
que ha de ser lo que se es
cuando husmean los pleitos de la sangre
-
-

A lástima------polvo y luz
sabe el camino

Andar

Seguir a no sé cuántos kilómetros por rabia

A lo largo del túnel vuelan penas y
pájaros

Uno va------se va de pronto
con Dios y con la rabia
con Dios y la ciudad
con toda la carga en ese grito

Uno se va
sin talismán ni pez----rabia a dentro
y ni la suerte enciende a los espejos
-
--(1989)
-

CONFESIONES DE UN NÁUFRAGO *




Para Pedro Mastuerzo, por sus discursos.




Las luces
en agitado invento saltan como peces
Ya no distingo el sabor del cianuro
o las gotas de lluvia que de lejos me vestían

Ahora la ciudad es un puente
donde el sol celebra la llegada de los muertos

Sé razonable busca la periferia y acomódate
a morir

Los cantos simulan las comidas
pero qué te cuesta negociar la sombra

Tal camino no conocen las aves

Las buenas noticias caen desnortado inicio
para un año de fieras

Las luces se inventan como peces
y la discordia juega su silueta de pájaro maldito

Entonces para qué morir si el amigo se
comió la casa y los caballos que escondían
mis dedos
Yo estoy loco pero un salmo es un giro
al centro de uno mismo
y de nada sirve viajar al árbol con los ojos
sucios

Nadie estima que un loco puede ser útil a la patria
pero no saber que sienten las crecidas
que sufren las pócimas del llanto
y hasta paren los parques con sus noches de iglesias

Yo viví de suelo de la sangre
del almíbar y las nubes
del espejo y sus mentiras

Yo tuve una pregunta
una muchacha azul como la almendra

Ahora sólo me queda la ciudad sus puentes
Ahora sólo me resta morir en una foto
y el tiempo de nacer al centro del pecho

Ahora soy uno más que se arrodilla
pide un diezmo para ahogar la sangre despacio
no vaya la suerte a despertar envejecida
y me cobre la sombra la mirada

Ahora ya no pienso en París
me cuesta dormir las mentiras que me invento

Yo creí que el hombre
y tenía un corcel de trenzas y de vino

Yo tonta imagen trasnochado comilón
absurdo bailarín de media noche
confieso:
que no son los cuervos quienes traicionan
la música
que he de morir más confundido que muerto
que la Casa es un montón de huesos y madera
que de nada sirve caminar en contra de uno mismo
que la muerte no es más que un circo largo y viejo
que el pan es el centro de un país
que las paredes de este siglo son más bien espacios
discordantes
que en cualquier lugar vive una mujer
y una guerra
que hay tantos silencios por decir
que sencillamente me duele tanto el mar
como los sueños
y ahora soy uno más que se arrodilla
pide nubes para ahogar la sangre
de prisa
no vaya la suerte y pierda la sombra
la mirada

Un día hemos de tener la sal y el vino
y han de tronar las aguas más tranquilas

Ya no llueve desde el centro
pero un día hemos de tener la sal y el vino

cada cual ponga su cántaro aún nos faltan odios
-
-(Remedios, 1990)
-

Los poemas fueron tomados del libro Plaza de Armas, cortesía del autor.
Más sobre Santiago Méndez Alpizar, Aquí
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sábado, 14 de noviembre de 2009

PATIO INTERIOR CON BOSQUE.



























Prólogo: Ernesto Pérez Chang.
Dibujo en la superficie del agua
Las palabras de ciertos hombres
son los propios sonidos
del lugar que habitan...
Wallace Steven.

Ahora me acerco a un patio interior, y puede ser que más allá encuentre el bosque o el páramo o el jardín vacío: sólo piedras cordenadas y figuras en la niebla. También la casa. A ratos un remolino de hojas secas simula una presencia, a ratos un pájaro vuela (o simula volar), una nube se desploma, una piedra cae y se esparce en la bruma. Allá, o aquí, el mar: Arcanias y Cnosos _como el New Hamspshire de Carl Sandburg: obsesiones, sueños..._, luces, acantilados, cuerpos desnudos bañados con aceite y Rita Doove.



Así es el verso de José Félix León: tras la imagen suave, la palabra que irrumpe y quiebra. Puede ser el ámbar o los hospitales; las naves y los héroes hundidos en Salamina y devorados por las algas verdes o un hexámetro de Teognis confundido con unas tardes imaginadas en Mallorca, Atenas y Bizancio; es un duelo a muerte (la muchacha o el muchacho frente al toro, tal vez en Creta), -mejor recito un verso de Paul Celan-, <<la danza de dos palabras hechas de otoño, de seda y nada>>, junto a aquellas otras <<secas y sin jinete>> como susurra un poema de Sylvia Plath.




A diferencia de Demencia del hijo y Donde espera la trampa que un día pisó el ciervo, aquí la suavidad es mayor y el discurso es breve: anotaciones hechas a pincel, dibujadas en la superficie del agua; parpadeos de una mente que mezcla las historias y las diluye en un tiempo pendular. Pero otra vez la penumbra, y el viaje desde la inmovilidad de un sujeto insatisfecho, el viaje del inmóvil hecho desde la inmensidad donde soñamos quizá acunado por la soledad de un baile, el bienestar de una flauta o por una canción de Forsell, o e. e. cummings, los más hermosos pretendientes: <<el gran sonido sombrío profundo/ de la lluvia y de siempre, y de nadie, y en blanco/ !qué dulce acogedora oscuridad>>



Evocaciones, fantasmas. Aire que corre entre los árboles del bosque, entre los poemas. Crecen lianas y las teje el poeta como persistentes asociaciones; el tiempo parece una espesa mancha de miel que gotea de hoja en hoja y de rama en rama y es la soledad más el deleite frente a un mar como una vez al niño Salvatore Quasimodo o al desesperado William Carlos williams: <<No hay luz...Estoy solo>>




Ahora dejo el patio interior. Contra los escudos, las espadas, las grebas y los mármoles antiguos crecen las hierbas que el poeta aparta con el verso(<<...como lágrimas, como el agua que lucha por restaurar el espejo sobre la roca>> Sylvia Plath). Detrás queda el bosque o el páramo. <<desde el demo de Acarnias busco la ciudad>> -también entre las dunas que se evaporan a lo lejos y que recuerdan el cuerpo del hermano de Antígona- y hallo el laberinto, y otra vez Creta, el mar, las luces y nuevas figuras en la niebla.



La violencia
Entre las fresas verdes hubo mar.
Entre mi mano y alguna superficie
fluyeron otras aguas,
monedas recorriendo el espacio
que separa tu vida de otra vida.
La rada de Falero era pequeña sobre el mapa.
La primavera del 480 nunca existió,
los persas no cruzaron estos valles.
No conozco los hierros ni el amor,
algas sobre el asfalto que bordea
unas briznas de hierba y sendero.
Apenas esa sombra en rediles sucesivos
sobre escombros de mármol
y láminas que nunca volveré a mirar.
La violencia no existe.
Su expresión son unas flores congeladas
o el viento de abril en Salamina
o un hexámetro perdido de Teognis
donde cantaba a las fresas y a la mar.
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4

(Invierno entre los toldos)

Los vagoneros descargan vagones amarillos:
Oíl Company, sueño de felicidad
sobre la línea oscura
que ha cubierto la hierba quemada por la seca.
Como este andén estaba solo una tarde en La
Habana.
Mis manos son las mismas. Los pasajeros
arrastran pesados equipajes,
jaulas con pájaros dormidos
y entre sueños vuelvo a ver al ángel de la consu-
mación.
Estación en invierno.
Mi vecino come una salchicha de París
y habla de Paul Celan.
Soy un personaje de Lowry: la ilusión
es tan perfecta que los turistas lloran.
Veré pasar la espesa
la demorada luz que hilaba en mí
mis posesiones todas con cada aparición:
la luna, el tonto, esperé que esos labios
nombraron otra ruina,
no la ciudad, la mar, los barcos
que entrarían o saldrían tal vez de nuestra vida.
Luego he buscado el fin
o los días en que la dulce calma
petrifica las ramas..
Mi rostro en el follaje
queriendo convencer del odio o de la dejación.
Pez. Pájaro. Ceniza.
La podrida estación arde en mi mano.
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7



<<Bebo láudano.
En la agonía del gimnasio,
ahogado en el vapor que deja nubes tibias en el aire,
bebo láudano.
Hoy impera la frugalidad.
Son frugales las comidas
y los vinos se escancian en brevísimos vasos.
La ropa es ligera, las telas
cada vez más delicadas.
El aceite impregna cuerpos.
El roce de la seda contra el mármol.
Los hombros se distienden,
las manos sujetando un par de astas.
Hay un estanque donde me sumergo,
me sumerjo en un estanque y bebo láudano.
En el norte la guerra,
en las cárceles del sur la peste ha devastado.
A mi alrededor hay competencias:
caen las vestiduras y el sándalo arde.
Pero no presto atención.
Me sumerjo en un estanque y bebo láudano.>>
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Poemas y prólogo, tomados del libro Patio interior con bosque, de José Félix León, (Pinar del río, 1971). Ha publicado los poemarios Demencia del hijo en las Ediciones Loynaz, 1996 y Donde espera la trampa que un día pisó el ciervo, en la colección Calendario de Ediciones Abril, 1997. poemas suyos aparecen en revistas literarias y antologías de la más reciente poesía cubana.
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